The Moment of Suspension
2019 | König Galerie | Berlín, DE

A lo largo de una carrera de más de 20 años, el artista de Guadalajara Jose Dávila se ha aproximado a la arquitectura, al simbolismo y a la integración material del espacio. Para su tercera exposición individual en König Galerie, el artista ha puesto en equilibrio diferentes tipos de cuerpos líticos—como basalto y roca volcánica, y otros más cotidianos como piedra caliza y concreto—para generar una interacción sutil entre volumen y masa. Sugiriendo ideales utópicos, la roca en crudo y el concreto esculpido son posicionados en una congruencia inestable, concretando así un equilibrio que mantiene en su lugar a una serie de materiales con pesos divergentes.

Mientras que el lenguaje escultórico tradicionalmente refiere a la solidez y a la permanencia, el trabajo de Dávila manifiesta una fragilidad asumida que contrasta con la densidad de los materiales que utiliza. Como si se estuviera al borde del colapso, la aproximación de Dávila al formato escultórico introduce al espectador a un enfrentamiento de energías direccionales, resultando en una apariencia precaria que debilita la estabilidad monolítica. Lo que aparece no es tanto un objeto individual y unificado, sino un intercambio de fuerzas físicas, un corte transversal que muestra procesos elementales referentes a la inexorable ley de gravedad.

La manera en la que Dávila articula el espacio imita comportamientos humanos primarios, como estibar y balancear, subrayando su capacidad para expresar un impulso hacia la construcción y que es compartido colectivamente. Numerosas obras incluidas en The Moment of Suspension muestran rocas en crudo atadas a volúmenes angulares de concreto con correas industriales. Un aura de ingravidez rodea la topografía de estas rocas unidas. Como obras individuales, estas esculturas estratificadas resaltan la influencia desintegradora del tiempo, concretando un proceso entrópico que termina en una inmovilidad perpetua.

Lugares de encuentro y puntos de intersección también forman parte de los temas recurrentes dentro del trabajo de Dávila. Su mirada arquitectónica convierte al volumen mismo en una materia prima, utilizando superficies verticales, rectángulos y formas esféricas para implicar desarrollo y crecimiento. La estratificación intuitiva que subyace en cada escultura invoca la singularidad de un lugar visitado, o una corporalidad que es recordada, preservando solamente su esencia construida.

Una actitud holística permea la exposición en su totalidad. Cada obra en la muestra incorpora un ritmo arquitectónico en el que la vastedad del tiempo geológico es fijada a los planos espaciales de una superficie de concreto. La unión necesaria entre cada elemento funciona como los órganos de un cuerpo, el vehículo de la conciencia. Mezclando una cierta innovación estructural con una comprensión cosmológica de la duración, Dávila muestra como partes individuales pueden relacionarse en un diseño globalizador. Si el microcosmos es excluido, el macrocosmos colapsaría.

Texto: Jeffrey Grunthaner