Natural Forms
2026 | Nara Roesler | Río de Janeiro, BR

Nara Roesler Río de Janeiro se complace en presentar Natural Forms, la segunda exposición individual en Brasil de Jose Dávila (1974, Guadalajara, México), y la primera en Río de Janeiro. La presentación sigue a Um pirata, um poeta, um peão e um rei [Un pirata, un poeta, un peón y un rey], realizada en Nara Roesler São Paulo en 2023, y reúne nueve obras: ocho esculturas nuevas y la pintura The fact of constantly returning to the same point or situation (2025).

Concebidas especialmente para la exposición, las esculturas responden directamente a la arquitectura de la galería. “En mi estudio, construí algo parecido a un modelo a escala real de la galería y comencé a trabajar directamente dentro de él”, explica Dávila. Sus dimensiones y proporciones fueron determinadas en relación con ese espacio.

Durante más de dos décadas, Dávila ha investigado propiedades fundamentales de la escultura, entre ellas el peso, la densidad, el volumen, la masa y el equilibrio. En Natural Forms, esta investigación se desarrolla a través de lo que él denomina “el simple acto de posicionar”: colocar objetos en diálogo y observar qué produce su encuentro. Piedra, mármol travertino, concreto, metal, vidrio, madera y bronce son sostenidos, equilibrados o colocados en proximidad, con la menor intervención posible en sus formas existentes.

Para Dávila, las formas naturales —como las piedras encontradas en el paisaje— ya poseen suficiente contenido escultórico para ser apreciadas por sí mismas. “Son esculturas antes de la escultura”, afirma. Aborda el vidrio, el metal y el concreto con la misma atención. En lugar de establecer el mundo natural en oposición al industrializado, Dávila busca reconocer las formas primarias ya presentes en cada material y, mediante gestos mínimos y colores sutiles, encontrar su poesía.

La exposición marca la primera presentación de Dávila en Río de Janeiro. “Es una ciudad de inmensa importancia cultural. Exponer en Brasil siempre es importante para mí porque el arte, la arquitectura y el diseño del paisaje brasileños me han influido profundamente; están inherentemente presentes en mi obra”, afirma.

Esta conexión con Río se articula además a través del Neoconcretismo. Al recordar el Manifiesto Neoconcreto, escrito por el poeta y crítico de arte Ferreira Gullar y firmado por artistas como Amílcar de Castro, Franz Weissmann, Lygia Clark y Lygia Pape, Dávila señala la ruptura del movimiento con el Concretismo de São Paulo y su alejamiento de un enfoque estrictamente racional de la geometría hacia una experiencia más intuitiva, orgánica y sensible. “Estoy tratando de hacerme las mismas preguntas que se hicieron los artistas que firmaron el Manifiesto Neoconcreto: ¿cómo puede llevarse una intuición orgánica, sutil y delicada a una forma geométrica —y, en este caso, a través de materiales industriales?”.

Esta convergencia de geometría, intuición y materialidad aparece en las tres obras tituladas Homage to the Square (2026). El título invoca directamente la serie homónima iniciada en 1950 por el artista y educador Josef Albers, cuya investigación sobre el color y la percepción resuena conceptualmente con el Neoconcretismo. Realizadas en metal, vidrio y madera, las nuevas obras de Dávila retoman su acercamiento anterior a Albers, utilizando una nueva técnica que desarrolló para examinar más de cerca cómo incide la luz y cómo interactúan los colores.

La pintura The fact of constantly returning to the same point or situation extiende esta investigación hacia la relación entre forma, color y percepción. En esta serie, Dávila construye círculos de diferentes colores y consistencias, a menudo dejándolos incompletos o interrumpiéndolos en los bordes del lienzo, de modo que la composición no puede ser comprendida como un todo.

La dimensión poética de la exposición también se extiende a los títulos de las obras. Man made mountain (2026), una escultura compuesta de concreto, metal y piedra, parte de la lectura que Dávila hizo de “Thinking Like a Mountain”, un ensayo del ecólogo y escritor estadounidense Aldo Leopold publicado en A Sand County Almanac en 1949. En el ensayo, Leopold recuerda haber matado a una loba y posteriormente haber llegado a comprender que la montaña sabía algo que él no sabía. Dávila traduce esta idea a la escultura: “Aceptar que la forma posee una especie de razón que nos precede; que uno llega tarde, que uno no sabe”.

En conjunto, las obras extienden la investigación que Dávila presentó en The Simple Act of Positioning en Nueva York, pero con una intensidad diferente. Mientras que las obras de Nueva York operaban en un registro más frontal, para Río buscó lo contrario: “Es la misma investigación, bajando el volumen, por así decirlo, para ver qué todavía puede escucharse”.

Este registro más silencioso da lugar a lo que Dávila denomina la “frecuencia silenciosa” de la exposición. “Se trata de lograr un impacto mediante un susurro, no un grito”, afirma. “La pregunta que creo que atraviesa la exposición es si, con el gesto más leve, es posible generar este contenido poético; si es posible sostener una obra en el registro más bajo posible sin disolverla”. Subtle desire (2026), una escultura en mármol travertino, concreto y metal, encapsula esta búsqueda en su título.