Escultura

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La obra escultórica reciente de Jose Dávila se refiere a nociones de balance y equilibrio, las cuales son generadas durante el momento de repliegue cuando dos fuerzas opuestas que permanecían en conflicto, finalmente ceden. El artista busca extender esta condición de balance precario y de indeterminación a través del aprovechamiento de la disposición natural de los materiales para ser dispuestos en relaciones de correspondencia, aunque puedan tener propiedades y características contrastantes.

La lucha infinita entre estos sistemas estructurales y los efectos de la gravedad se ven sintetizados en la naturaleza de oposición que podemos encontrar en los elementos, que eventualmente revelan el origen de cierta composición. La fragilidad se encuentra con la solidez, la maleabilidad se complementa a su vez con la rigidez; los bordes angulares de los materiales industriales interactúan con las formas caprichosas que podemos encontrar en los objetos inalterados de origen orgánico.

Con estas obras Dávila propone una exégesis de la tradición minimalista y de la historia del arte en general, recurriendo a un vocabulario orientado a los objetos que frecuentemente resalta la especificidad de los materiales. Esto representa una problematización y un reto para el alcance del entendimiento subjetivo. Las esculturas permanecen como gestos intermedios, en un lugar entre la destrucción inmanente y la permanencia inmutable.